La fiesta tiene sus propias reglas

04/23/2012

Fiesta

Que algo sea catalogado de fiesta, sobre todo en el mundo de la moda, no significa que se abran las puertas al libre albedrío.

Si ya en nuestro día a día tenemos que poner especial atención a nuestra ropa, cuando acudimos a una fiesta tenemos que agudizar nuestros sentidos mucho más, ya que es muy fácil caer en el error.

Dos son las claves para no sentirse nunca fuera de lugar cuando nos vestimos más elegantes de lo habitual: etiqueta y planificación. Manejar ambas variables siempre nos permitirá sentirnos más seguros y, por descontado, más libres a la hora de experimentar con nuestro look , al que siempre hay que añadirle los accesorios necesarios para marcar nuestra propia personalidad y no acabar convertidos en clones.

La etiqueta, aunque se rige por normas universales, siempre la elige el anfitrión. Para no sentirse nunca fuera de lugar, es recomendable preguntar antes de acudir evento qué tipo de ropa se recomienda

La etiqueta, aunque hay normas universales que la rigen, siempre es elegida por el anfitrión. Conviene preguntar antes de acudir al evento, aunque por regla general, si se trata de un acto muy formal, el hombre debe vestir siempre traje oscuro. 

Con ello uno se convierte en una suerte de lienzo en blanco sobre el que pintar a nuestro antojo, ya que con una buena base se pueden añadir sin miedo a equivocarnos detalles como corbatas y pajaritas más lujosas, pañuelos con estampados atrevidos, gemelos que se salen de lo habitual o camisas con colores vivos.

En el caso de las mujeres, su base siempre será el vestido de cóctel o el conjunto de dos piezas, aunque en el caso de equiqueta más relajada las posibilidades se abren a otros estilos menos encorsetados. Eso sí, siempre con tacón. En cualquier caso, hay que evitar siempre los colores demasiado chillones, las trasparencias, los tejidos que nos hagan sudar y los accesorios  y maquillaje demasiado exagerados.

Ante la duda, lo sencillo siempre es lo más apropiado. Si se trata de una boda, a todo lo anterior hay que añadir la conveniencia de no llevar escotes demasiado pronunciados, o si lo son, que disimulen con algún tipo de tirante cruzado.

En lo que a la planificación se refiere, no hay que dejar para última hora ningún detalle y probarse las prendas para comprobar que están en perfecto estado, que combinan y, sobre todo, que resultan cómodas. ¿Todo listo? Pues a disfrutar de la velada.

Por Claudio M. de Prado

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