Así se construye el estilo 'british'

05/03/2012

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Cada país tiene sus clásicos, pero no todos han tenido la suficiente visión para exportarlos al resto del mundo como los británicos. Desde las islas llega una de las tendencias más claras de esta primavera, el 'look british', rescatado de los campus de universidades como Oxford o Cambridge.

En el mundo de la moda siempre se tiene como principales referentes a Francia o a Italia, cuna de las pasarelas más importantes del mundo, pero a la hora de la verdad, son los ingleses los que cortan el bacalao, ya que todo en aquel país ha servido de inspiración constante para los diseñadores más reconocidos.

Esta temporada, los hombres tienen que volver a la universidad, no tanto para refrescar conocimientos como para empaparse de las claves que definen la tendencia 'preppy' inglesa que ya empieza a dominar las calles.

Seguir esta corriente no tiene por qué ser una labor complicada si nos centramos en la esencia de la misma, es decir, en conocer las prendas básicas para hacerla nuestra. El esqueleto de la imagen es la camisa entallada, impoluta y planchada, ya sea en colores lisos o con estampados de cuadros. Sobre ella, dos posibles opciones: bien una americana de tejido ligero y pañuelo en el bolsillo, bien un blazer de punto con coderas. En cualquier caso, la pajarita es obligatoria y el chaleco acolchado, la prenda más arriesgada.

En lo que respecta a los pantalones, los chinos de cualquier color son una apuesta segura, aunque si se quiere conseguir un aspecto distinguido lo ideal es hacerse con unos de vestir con corte 'slim fit' para conseguir la ilusión del traje hecho a medida. Y es que los británicos siempre han sido muy suyos en lo que a sastrería se refiere. 

Los accesorios, como siempre, son la guinda del pastel. Así que ya sabes que los zapatos naúticos u oxford, las gafas de pasta contundentes (incluso con cristales sin graduar), las carteras de piel en lugar de bolso, los paraguas y los 'trench' de estructura clásica completan la escena. Las ganas de volver a estudiar, por suerte, son la asignatura optativa.

Por Claudio M. de Prado

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