Norah Jones, elegancia soul
05/15/2012
A veces los iconos aparecen donde menos te lo esperas. A veces incluso hay personas que se convierten en uno muy a su pesar. Y ese parece ser el caso de Norah Jones, una cantante de jazz que comenzó su carrera con la idea de ganarse la vida con sus composiciones y que ha acabado convertida en una de las mujeres más cool de un planeta en el que todo el mundo piensa que la unión de moda y música es un reducto exclusivo del pop.
Es verdad, puede que sus estilismos no sean tan comentados como los de Lady Gaga, pero sí sus cifras de ventas. Al fin y al cabo, su disco de debut, Come Away With Me, ha colocado desde su lanzamiento en 2002 más de 25 millones de copias, un fenómeno parecido al que ahora vivimos con la británica Adele.
Fue su primer contacto con la fama inesperada, y no porque no lo mereciera, sino porque fue el boca a boca del público y no una gran campaña de marketing el que logró que ese año todos hablaran de aquella muchacha de Nueva York. Los ocho premios Grammy que se llevó a casa por aquel disco confirmaron que lo suyo, de hype, nada de nada.
“Pensé que el mundo se había vuelto loco, era todo un lío. Tuve suerte porque aún no sé cómo conseguí superarlo. Todo se convirtió en una cosa rara, loca y grande, porque nunca pensé que la música que yo hacia pudiera volverse tan popular. En ese momento las que vendían tantas copias eran chicas que estaban en las antípodas de lo que hacía yo”, ha recordado Jones en una entrevista reciente con motivo del lanzamiento de su nuevo trabajo, Little Broken Hearts, que presentará en directo en Madrid y Barcelona el próximo mes de septiembre.
Se trata del disco más personal de su carrera. También del más arriesgado, en parte gracias al trabajo del productor Danger Mouse, con el que ha colaborado estrechamente para conseguir un sonido contundente que se aleja del soul más soft sin por ello traicionar a su sensual y cinematográfica forma de narrar historias.
Baste para comprobarlo una escucha de Happy Pills, su primer sencillo, que se mantiene todavía en los primeros puestos de las listas de ventas desde su lanzamiento.
¿Repetirá el éxito de su primer disco? Tal y como está la industria en este momento es harto complicado. Nadie alcanza ya semejantes cifras. En cualquier caso, Norah Jones seguirá siendo la perfecta representación de la bohemia neoyorquina de pura cepa. Esa capaz de brillar con la misma intensidad cantando en el escenario que desayunando una mañana cualquiera en un restaurantecon la cara lavada y ataviada con una chaqueta oversize de lana y unos simples leggins negros. Porque la elegancia no se compra, se tiene.
Por Claudio M. de Prado




