Secretos al descubierto
08/08/2012
Originales visualmente, los relojes esqueleto muestran al espectador los secretos más ocultos de los mecanismos. Hay que tener un gran conocimiento del oficio relojero para hacer un esqueleto digno de admiración.
FRANCK MULLER Giga Tourbillon Round Skeleton. Como su nombre indica, es el tourbillon más grande del mercado en reloj de pulsera. El acabado esqueleto permite disfrutar en toda su plenitud este modelo en oro blanco y 49 milímetros de diámetro. La carga de su movimiento manual se extiende hasta los diez días gracias a su gran reserva de marcha.
AUDEMARS PIGUET Royal Oak Extra-Plano Esqueleto. Esta edición limitada se ha lanzado en 2102 eh homenaje al 40 aniversario de este icono de la relojería deportiva. El acabado antracita da un toque contemporáneo a este movimiento automático de apenas 3 milímetros de grosor. La caja y el brazalete son de platino. Serie limitada a 40 piezas para todo el mundo.
HUBLOT Classico Ultra-Thin Skeleton. Otro ejemplo del clásico arte del esqueletado bajo una perspectiva muy contemporánea. Caja de titanio de 45 milímetros de diámetro con movimiento automático con reserva de marcha de 90 horas. Correa de cocodrilo con revestimiento de caucho. Limitado a 1.000 piezas También disponible en oro rosa.
CARTIER Reloj de bolsillo Gran Complicación Esqueleto. Nada menos que 100 horas de trabajo han sido necesarias para ‘esculpir’ la caja de oro blanco de este reloj de bolsillo. Su movimiento, de 457 componentes, incluye cronógrafo monopulsador, calendario perpetuo y tourbillon. De él se realizarán 10 piezas en oro blanco liso y 5 más con engaste de diamantes. Una joya para disfrutar en plenitud de ella.
ROGER DUBUIS Excalibur Doble Tourbillon Esqueleto. La casa ginebrina es una de las grandes expertas de la actualidad en la elaboración de movimientos esqueleto. Lo demuestra en esta sofisticada pieza de doble tourbillon y acabado ‘full black’, conseguido con el uso del titanio negro para su caja de 45 milímetros. Interesante fijarse en la forma de estrella de los puentes del calibre esqueletado.
Por Andrés Moreno




