Un chapuzón de cinco estrellas
08/06/2012
Las piscinas de los grandes hoteles ofrecen la posibilidad de refrescarse desde las alturas en un ambiente exclusivo y 'cool'. La manera más elegante de escapar a los rigores del verano urbano.
Bill & Coo Hotel (Mikonos, Grecia)
A un paso de la vibrante ciudad de Mikonos, este romántico hotel-boutique es la atalaya perfecta desde la que contemplar increíbles puestas de sol con el mar Egeo de fondo. Las vistas alcanzan su máximo esplendor a orillas de su piscina desbordante. Paredes encaladas, hamacas de lino y algodón egipcio, veladores iluminados con lámparas de aceite, suelos de terracota y pequeños arrayanes con brotes de olivo subliman la esencia mediterránea creando un clima confortable apegado al placer terrenal.
Réserve Ramatuelle (Saint Tropez, Francia)
Coloca tu tumbona de espaldas a la villa y disfruta de un inolvidable baño de hedonismo frente al mar Mediterráneo en uno de sus tramos más sublimes: el que baña la Costa Azul. Este plácido hotelito de lujo articulado en villas privadas cuenta con diferentes piscinas al aire libre. Todas son encantadoras, y se benefician de ese microclima privilegiado de eterna primavera con suave brisa y aroma a pinos. ¡De película!
Hotel Fasano (Rio de Janeiro, Brasil)
La piscina de este hotel urbano enclavado en el corazón del barrio carioca de Ipanema ofrece panorámicas del monte de Corcovado y de las playas de Arpador, Ipanema y Leblón. Como prolongación del proyecto de interiorismo que define el ambiente del hotel, su piscina evoca el aire elegante de los 50: guiños vintage y un estudiado deje nostálgico permiten al viajero recrearse en el charm de la edad dorada de la bossa nova, cuando Ipanema palpitaba como el distrito con más magnetismo de Rio.
Park Hyatt Hotel (Tokio, Japón)
Es la única piscina 'indoor' de todas las que figuran en este ranking. El hotel, inmortalizado como sinónimo del glamour contemporáneo en la película de 'Lost in Translation', de Sofia Coppola, ofrece vistas panorámicas de 360 º de Tokio. En la planta 47, a 180 metros sobre las calles del exclusivo barrio de Shinjuku, se sitúa la piscina cubierta. Muros y techo de cristal aligeran la sensación escenográfica del espacio, dejando a la vista de los bañistas el cielo de Tokio y el icónico monte Fuji.
Grand Hotel Central (Barcelona)
El recinto entarimado del ático, donde se encuentra la piscina, pone el contrapunto contemporáneo al clasicismo neutro de este céntrico hotel, que plantas más abajo evoca la atmósfera de la Barcelona burguesa de principios del siglo XX. Tumbonas tipo tatami y una piscina de caja desbordante imprimen un toque zen a este escenario abierto a los tejados del barrio Gótico. Por la noche, a la luz de las velas, se ha convertido en uno de los destinos fashionistas más selectos de la capital.
Hotel Río Calma (Fuerteventura)
De agua salada y abierto a la amplitud azul de las Grandes Playas de Jandía, el lago del hotel Río Calma (aunque artificial) es la instalación más llamativa del resort. Palmeras, piscinas de formas sinuosas, solariums de arena blanca, puentes de madera, exóticos jardines de cáctus y una escenografía envolvente en azul turquesa y piedra natural embellecen la oferta acuática de este complejo ubicado en la isla canaria de Fuerteventura.
Hotel Emperador (Madrid)
En la azotea del emblemático hotel Emperador de Madrid se esconde un oasis inesperado de relax. Está en el décimo piso, en pleno meollo de una Gran Vía que nunca duerme. De mayo a septiembre, este roof garden se convierte en un animado Beach Club urbanita en el que disfrutar de un chapuzón, un cóctel o de su carta estival de ensaladas y ligeros snacks gourmet. El solárium se asoma a la Casa de Campo, la torre de Plaza de España y la sierra norte de Madrid.
Hotel Mercure Santo Domingo (Madrid)
Su emplazamiento en un ático a un paso de la Gran Vía hace de esta coqueta piscina un espacio de relax a la medida de espíritus urbanitas que quieran disfrutar del baño sin perder de vista el latido de la gran ciudad. Su sistema de chorros, fuentes y cortinas de agua permite vivir la experiencia spa: masajes cervicales, estimulación subacuática o nado a contracorriente aguardan a quienes quieran tonificar su cuerpo. Para los demás, preciosas vistas a los tejados de Madrid y una apetecible carta de tentempiés.
Hacienda Na Xamenas (Ibiza)
El spa de lujo del hotel Hacienda Na Xamena, en la isla de Ibiza, ofrece un circuito de talasoterapia único en el mundo. Consta de ocho lagunas de agua marina a temperatura termal que permiten al bañista disfrutar de la experiencia de la relajación al aire libre. Las lagunas, de formas orgánicas y enlucidas en un blanco luminoso muy mediterráneo, penden sobre el mar. Su sistema de cascadas genera un relajante murmullo que parece el eco de las olas que rompen en el agreste acantilado, 200 metros más abajo.
La Florida (Barcelona)
Con unas impresionantes vistas sobre la ciudad de Barcelona, el hotel aprovecha su ubicación, camino del Tibidabo, para convertirse en refugio de la siempre ajetreada Barcelona. Grandes de la cultura del siglo XX como James Stewart, Ernest Hemingway o Rock Hudson durmieron en algún momento en alguna de sus habitaciones. Su zona spa, que incluye jacuzzi y sauna, dispone de una impresionante piscina de acero inoxidable de 37 metros con una zona interior y otra exterior.
Saratoga (Palma de Mallorca)
En la planta baja, una piscina rodeada de hermosos jardines y solárium recibe a los visitantes de este exclusivo hotel situado en el centro de Palma. Ocho pisos más arriba, en la última planta del hotel, otra piscina, más exclusiva, ofrece unas impactantes vistas de la bahía y del centro de la ciudad. Las dos piscinas cuentan con servicio de bar y una amplia oferta gastronómica a disposición de los visitantes y ofrecen servicio de toallas.
Alila Uluwatu (Bali, Indonesia)
Si el edén tiene piscina, seguramente será muy parecida a la de las villas del complejo Alila Uluwatu de Bali. En plena armonía con el dramático paisaje que lo rodea, el resort cuenta con cinco villas con piscina privada que cuelgan sobre acantilados de caliza bañados por el Océano Índico. Cuarzo, mármol y madera crean una atmósfera hedonista. Las villas, articuladas en minimalistas cubos de madera, acero y cristal, son un capricho para los sentidos y para los amantes del diseño contemporáneo.
Six Senses Hidaway Yao Noi (Koh Yao Noi, Tailandia)
En la exuberante bahía tailandesa de Phang Nga, este hotel invita a desconectar. La ausencia perpetua de ruidos artificiales y el murmullo relajante de la naturaleza son la banda sonora. Destino secreto de actores y celebrities que quieren escapar de los paparazzi, este refugio cuenta con varias piscinas con acceso directo desde los dormitorios: unas se asoman al océano Índico y otras ocupan recovecos, escondidas en la selva tropical. Todas tienen una plácida escala humana, perfecta para disfrutar en pareja.
Por Javier Sánchez




