Comida y sexo: verdades y mitos

09/21/2012

Erotismo gourmet

Recetas afrodisiacas, alimentos que encienden la pasión, aderezos “revitalizantes”… La relación entre comida y sexo ha dado lugar a un montón de mitos verdaderos (o no). Analizamos la relación entre los dos placeres preferidos de la humanidad.

LAS OSTRAS AUMENTAN LA LÍBIDO: VERDADERO

Un clásico entre los clásicos. A este exclusivo molusco le llevan otorgando propiedades afrodisiacas desde hace siglos. Según cuenta la leyenda, Casanova, el célebre conquistador, se las comía a diario de cincuenta en cincuenta para satisfacer a sus numerosas amantes. Lo cierto es que aquí funciona el poder de la sugestión: la ostra, por su forma, recuerda poderosamente al sexo femenino y, además, es una comida asociada al lujo y al hedonismo. Con estos mimbres y por pura lógica, no es raro que muchos piensen ya en el “postre” mientras que se están tomando unas ostras.

Ostras

UN POCO DE CANELA MEJORA EL SEXO: FALSO

La estampa nos es familiar: en una cena alguien espolvorea canela sobre un postre y comienzan las risitas nerviosas. Esta especia de color oscuro y olor penetrante ha servido en el pasado para ceremonias religiosas e incluso para embalsamar momias, pero sus supuestas cualidades afrodisiacas son las que han llegado hasta nuestros días. Se supone que sus propiedades organolépticas acrecientan el apetito sexual de la mujer y mejoran la erección masculina, pero nada de esto se ha demostrado científicamente. Si se abusa del arroz con leche con canela es probable que se acabe en la cama, pero por una indigestión.

EL AZAFRÁN ESTIMULA EL DESEO: VERDADERO

Tranquilo, esto no quiere decir que esa comida con paella a la que vas a invitar a tus amigos vaya a acabar en una orgía. Lo que sí es cierto que el azafrán, según un estudio de la Universidad de Guelph (Canadá), puede desencadenar la pasión. Para ello, es necesario que un varón consuma 200 mg. diarios, lo que mejoraría sus atributos físicos y su rendimiento. Eso sí, hay que tener en cuenta que a este juego juegan dos (como mínimo) así que la otra parte también tiene que estar por la labor.

Chocolate

PASIÓN POR EL CHOCOLATE: FALSO

¡Cómo nos gustaría que existiera una relación directa entre el chocolate y el sexo! Sin embargo, todo apunta a que estos dos placeres van cada uno por su lado. En el chocolate están presente la feniletilamina, una sustancia que también segregamos cuando nos enamoramos, y un precursor de la serotonina, que asociamos con el placer y el buen humor. Sin embargo, están en dosis tan bajas que no puede trazarse una relación directa. Otra cosa es que con un buen postre de chocolate podamos conquistar a alguien. Entrar por el estómago siempre está bien.

¡ARRIBA EL GINSENG!: VERDADERO

A este tubérculo se le ha conocido tradicionalmente como el elixir de la vida, así que algo de cierto debe haber en su legendario poder revitalizante. Aunque siempre  se le ha considerado un aliado de la erección masculina parece que también puede ayudar a poner por las nubes la líbido femenina. ¿Cómo tomarlo? Lo más sencillo es hacer una infusión con esta raíz y aprovechar para colocarla después del postre. Lo demás lo dejamos a la imaginación de cada uno.

EL PICANTE NOS PONE A TONO: FALSO

“Fue una cita picante”, “llevaba un vestido picante”, etc. Si esta expresión ha pasado a nuestro lenguaje diario será por algo, ¿no? Pues parece que no. Las comidas de sabor picante obligan al corazón a bombear más sangre y provocan un subidón de la temperatura en todo el cuerpo, lo que aumenta la transpiración y puede convertir nuestro rostro en algo parecido a un tomate, algo que no parece muy sexy. Por tanto, precaución con la guindilla o el tabasco: no queremos provocar un incendio en el estómago sino entre las sábanas.

Fresas con cava

FRESAS Y CHAMPÁN, COMBINACIÓN ‘SEXY’: VERDADERO

Será por su color rojo, por su forma o por su fotogenia, pero el cine y la televisión han encumbrado a la fresa como la fruta del deseo. Y si no que le pregunten a Kim Basinger, que las mordía a ciegas en Nueve Semanas y Media. La misma fama tiene el champán, que se derramaba sobre el cuerpo desnudo de Madonna en El Cuerpo del Delito. Juntos o por separado, se han convertido en una perfecta metáfora del deseo.  Prueba a sacar una botella de un buen champán y un bol lleno de fresas en una cena romántica y verás la reacción…

Por Javier Sánchez

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