Gin tonic, lo sencillo sabe mejor
09/26/2012
Mientras otros combinados pasan a mejor vida, el gin tonic no solo se mantiene sino que multiplica sus vidas gracias a nuevos aromas, tónicas más refinadas y seguidores que ya son multitud. Eso sí: en su sencillez está su esencia.
Pocas bebidas pueden asociarse con situaciones de placer, de erotismo, de diversión y de glamour (por citar varias) al mismo tiempo. El gin tonic las recoge todas. Seguramente por su capacidad de seducción, sus toques de intimidad, su aroma de madurez y su versatilidad.
Pocos cócteles son capaces de mezclar sabores amargos, dulces y anisados y ver en su mezcolanza la pureza de un cóctel que se crea y recrea gracias al vasallaje de suaves olores a vino o pepino, de hielos especialmente congelados para él o de especias e ingredientes de los cinco continentes. La mixología, ese término de nuevo cuño que intenta enseñar el arte de mezclar, ya ha adoptado al gin tonic como uno de sus alumnos preferentes.
¿Hemos dicho cóctel? Sí, porque lo es. A algunos les parecerá mera retórica, pero no: el gin tonic es algo más que un combinado, que para eso ya están otras mezclas. Un buen gin tonic no admite cualquier vaso (de balón, por favor, nunca tubo) ni cualquier hielo (si es de agua mineral, mejor).
Y qué decir de la ginebra: para gustos, envases, “toques a” y temperatura, porque debe estar muy fría. Si además resulta agradable al paladar, como la London Dry Gin Westenders (con aroma a hierba mojada y enebro), mejor. La tónica es la otra parte esencial: cuantas más burbujas mantenga una vez servida, mejor. Las hay para todos los gustos, pero cuanto más versátiles, más óptimas al paladar, Es el caso de 1724 Tonic Water, que acompaña a la ginebra pero también a vodkas, cachaças, rones o tequilas blancos. Respecto al limón: lo de añadir la cáscara, al gusto, pero si se quiere mantener el sabor original hay que obviar el exprimido.
Finalmente, el gin tonic no se remueve, sino que se le empuja: un ligero movimiento para mezclar tónica y ginebra es suficiente. Y, si de verdad te gusta el gin tonic, simplifícalo: lo importante son sus dos ingredientes básicos, suavemente ligados. Lo demás es, sencillamente, un añadido… aunque, a veces, es bienvenido. It’s your choice.
Por Francis Pachá




