El arte de Cartier

10/30/2012

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Pocas veces ha sido más acertado definir las piezas de una exposición como verdaderas joyas. Más que nada porque esta vez, literalmente, lo son.

Hablamos, como no, de 'El arte de Cartier', la exposición que el Museo Thyssen-Bornemisza ha inaugurado en Madrid para rendir homenaje la la legendaria firma de joyería francesa.

Una muestra que trae por primera vez a nuestro país 420 piezas seleccionadas entre las más de 1.500 que componen la colección privada de Cartier que supone un viaje apasionante a través de la evolución creativa de una casa que, desde su fundación en París en 1847, siempre ha sido sinónimo del lujo entendido como cultura.

Y es que basta una visita para constatar el marcado interés de los hermanos Cartier y sus colaboradores a la hora de reflejar en sus diseños su pasión por culturas lejanas. Influencias que sentaron las bases de la identidad artística de una Maison que conquistó tanto a figuras del cine como Elizabeth Taylor o Marilyn Monroe como a los miembros de las aristrocracias europeas como la Duquesa de Windsor.

Diadema+Rinceaux

Precisamente algunas monarquías han hecho préstamos especiales para esta ocasión que están llamando la atención de los que se acercan a visitar la exposición conscientes de que es posible que nunca vuelvan a tener la oportunidad de contemplar esas piezas tan de cerca.

Joyas históricas como las que la princesa Gracia de Mónaco lució en las fotos oficiales de su boda en 1956 regaladas por el Príncipe Rainiero III; o la diadema estilo Guirnalda perteneciente a la Familia Real Española, un regalo que hizo el rey Alfonso XIII a la reina Victoria Eugenia en 1920 que actualmente utiliza la Reina Sofía en diversos actos oficiales.

Pero cuidado con acudir a la exposición con intenciones puramente hedonistas. Junto a las joyas, en las paredes del Thyssen se proyectan bocetos y dibujos preparatorios procedentes de los Archivos Cartier que ponen en contexto e ilustran el proceso creativo que dio lugar a esas piezas y que, junto a fotografías en blanco y negro a tamaño real, excepcionales autocromos y algunos moldes de yeso, dan idea de cómo la historia reciente del mundo también podría ser contada también a través de esas joyas.

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