Historia de la seducción

12/15/2012

Poco sospechaba la estadounidense Mary Phelps cuando cambió su aparatoso corsé por dos pañuelos atados con una cinta que estaba inventando una prenda revolucionaria. Corría el año 1913 y el sujetador moderno acababa de nacer.

Más de 100 años después, cada mujer tiene en su armario una media de nueve sostenes: un auténtico símbolo de seducción, cuya industria mueve más de 12.000 millones de euros cada año.

¿Las razones de su éxito? Su capacidad para potenciar el lado sexy de cualquier mujer. También su habilidad para metamorfosearse y reinventarse de manera continua. De cara a 2013 estas algunas de las tendencias que marcan la moda íntima femenina.

Colores pálidos e intensos. En tiempos de contrastes como los actuales, los sujetadores se mueven entre el tono nude y rosa pálido, colores de tendencia en las últimas temporadas, y opciones intensas como el azul marino, el berenjena o el verde botella. La elección de uno u otro depende del momento.  

Sosten

Mirando hacia el pasado. El estilo pin up triunfa. ¿Si un sujetador es una obra de ingeniería textil, por qué no darle la relevancia que merece? La época del menos es más es historia. Vuelve la corsetería de generaciones pasadas. En una versión más sexy y descarada, claro está.

Estilo Lolita. Los sujetadores con aire juvenil son la respuesta a la lencería barroca. Sostenes de triángulos o sin aro permiten dar una imagen de eterna juventud. Se puede ir un poco más lejos y optar por animal prints o incluso versiones ligeramente transparentes. Diversión ante todo.

Lolita

El triunfo del encaje. Asociado hasta hace poco con camisones rancios o combinaciones de abuela, el encaje vuelve en todo su esplendor. Es el triunfo de la sofisticación y la feminidad por encima de todo. El satén o el popelín de algodón vuelven a estar entre los tejidos protagonistas.

Centro de las miradas. Desde que Madonna se pasó toda su gira Blonde Ambition en sujetador, nada volvió a ser igual. Avistar el sostén ha dejado de ser sinónimo de escándalo. Lo mismo asoma, en colores atrevidos, bajo un blazer, que hace contraste en negro bajo una camiseta blanca. ¿Quién dijo que era solo una prenda íntima? 

Miranda

Por Javier Sánchez

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