Delicias de queso fresco

02/05/2013

Para muchos, su textura y especialmente su sabor es un capricho auténtico: de Burgos, el griego Feta, el italiano mozzarella… Todos son quesos frescos, aunque su tipología y características multiplican las opciones para disfrutar de ellos.

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Todo aquel amante del queso pero que no haya puesto punto en la opciones del fresco debe detenerse un momento y observar con detenimiento las variedades que se le presentan en cualquier supermercado: todos blancos, sí, pero con mayor o menor suavidad en el sabor, una textura más o menos cercana a la crema, sin corteza…

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Y esto solo en lo que al paladar y a la vista de refiere. Las diferencias son también abundantes si nos detenemos en conocer la cantidad de grasa que contienen, sus proteínas, el calcio y su aporte calórico. Si hay tantos, por algo será.

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Fabricados a partir de leche pasteurizada de vaca (aunque también puede provenir de la oveja o la cabra), tienen nombres y denominaciones de todos conocidos. Sin duda, el más cercano es el de Burgos, una variedad muy suave y digerible, algo que contrasta con el griego Feta, horadado con pequeños agujeros desiguales algo más fuerte y sin corteza. Muy cremosa es la mozzarella, así como el de Villalón, que tiene un regusto dulce y ligeramente salado y reconocible por su aspecto de cilindro alargado.

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Este manjar sólido se puede acompañar de otro líquido. En este caso, un buen vino rosado Lambrusco Negrini, un espumoso ligeramente dulce de la Lombardía italiana y que parece ideado para ser descorchado con estos quesos, continuado con otros aperitivos y embutidos y terminado con pasta, pizza o carnes rojas. 

Por Francis Pachá

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