Cáceres para comer y visitar

03/02/2015

La ciudad extremeña es, durante todo 2015, la Capital Española de la Gastronomía. Lo que le faltaba a uno de los lugares con más patrimonio del país…

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Se presentó junto a Lugo, Cartagena, Valencia y Huesca, pero ganó ella: por ello, Cáceres será la capital de la gastronomía en España durante este año. El jurado tuvo en cuenta la influencia de las ocho Denominaciones de Origen protegidas que atesora la ciudad, así como la fusión de cocinas tan variadas como la pastoril, la sefardí, la transfronteriza con Portugal o la monacal y sus rutas temáticas sobre el queso y el jamón ibérico.

¿Y el viajero? Puede tener en cuenta, por ejemplo, que por fin esta ciudad será algo más, gastronómicamente hablando, que Atrio, el gran y merecidísimo referente de alta y buena cocina en la ciudad, en plena plaza de San Mateo, con dos estrellas Michelin y con una bodega equiparable a sus platos, es decir: una joya. Y decimos algo más porque Cáceres es de esas ciudades auténticamente callejeras, de las que acumulan gente en cuanto sale un rayo de sol, y de las que atrae a miles de turistas por su belleza. Pocas deslumbran tanto después de cruzar sus murallas como le ocurre a ella.

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Patrimonio, que no falte

La ciudad es Patrimonio de la Humanidad por la Unesco desde 1986. No es para menos: murallas árabes, barrio judío, el segundo mayor aljibe –cisterna– del mundo, restos de sus primeros asentamientos romanos, un conjunto arquitectónico medieval y renacentista muy bien conservado…

La plaza Mayor debe ser el punto de origen de cualquier paseo por el casco histórico de la ciudad, no tanto por su accesibilidad, que también, sino por la fantástica panorámica que, desde ella, se tiene de la ciudad: unas escaleras, la muralla y, dentro, unos edificios de cuento que se pueden adivinar desde abajo, ya que son visibles, por ejemplo, la ermita de la Paz o la Torre Bujaco que, a la vez, servirá para tener una panorámica completa de la ciudad.

No es la única torre: si algo hay en Cáceres son este tipo de construcciones: la de los Púlpitos, la de los Pozos… Pero vayamos por partes. Desde la plaza, solo hay que subir una pequeña escalinata y cruzar el arco de la Estrella –al lado de la Torre Bujaco– para situarse, por fin, dentro de la parte antigua de la ciudad. Este arco es la entrada principal al recinto amurallado y data del siglo XV. Aquí, el impacto visual ya justifica plenamente el viaje: de golpe son visibles el Palacio Episcopal, el de Carvajal y la concatedral de Santa María. Se trata de la construcción más antigua de la ciudad –se sitúa sobre lo que fue un templo del siglo XIII­– y mezcla el estilo románico y gótico.  

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Esquinas y rincones

Una vez dentro, cualquiera con un mínimo de perspicacia observará en distintos lugares, desperdigados, rincones y espacios de los que disfrutar y calles pavimentadas en las que perderse, sobre todo si no se olvida que, después del paseo, vendrá una buena comilona en cualquiera de los restaurantes y bares con buenas tapas –las hay para dar y tomar– de la ciudad.

En esas pequeñas joyas que asaltan al turista en su recorrido está, por ejemplo,  el Palacio de los Golfines de Abajo, con su escudo de los Reyes Católicos –aquí se alojaban en sus visitas a la ciudad–, único en Cáceres; o el de los Golfines de Arriba, que se mantiene en un excelente estado de conservación; la plaza de San Jorge, donde disfrutar de la iglesia de San Francisco Javier, a la que se accede por una muy apetecible escalinata en la que sentarse y disfrutar un rato de las vistas.

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De los palacios a las casas

No solo de palacios vive Cáceres: también hay una serie de “casas” que completan el patrimonio de la ciudad. Es el caso de la del Sol –también conocida como la de los Solís–, una de las más destacadas, también fortaleza y levantada en el siglo XV en estilo gótico y un impresionante patio renacentista. Hoy sirve como importante archivo documental sobre América y Filipinas. Pro hay muchas más: la de Alcana, la de los Ovando, la de los Pereros…

No te puedes ir de Cáceres sin visitar el palacio de las Veletas, actualmente el museo de la ciudad, del siglo XV y que se levanta sobre el alcázar almohade de la ciudad: en él se encuentra, precisamente, el aljibe que te comentábamos al principio. Muy cerca se encuentra la Judería Vieja (la nueva está extramuros), también conocida como barrio de la Quebrada, de calles estrechas, plazas que sirven de unión, callejones sin salida y casas pequeñas pintadas de blanco.

¿Y fuera de las murallas?

También hay mucho que ver. Aparte de la plaza Mayor en la que comenzó nuestra visita, cuyos soportales recuerdan antiguos usos como mercado. Desde ella se pueden visitar varios barrios con aún más patrimonio: el barrio de Santiago; el de San Juan…

En Cáceres, por cierto, también hay hueco para la investigación cultural a través del Centro de Artes Visuales Fundación Helga de Alvear, destinado a la investigación, la difusión y la educación dentro de la creación visual contemporánea.

Por Francis Pachá

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